Concupiscencia: significado bíblico, origen y versículos

Respuesta rápida: en la Biblia, la concupiscencia es el deseo desordenado que empuja a la persona hacia lo que Dios prohíbe. Traduce el griego epithymía («deseo intenso») y aparece en pasajes como Santiago 1:14-15, Romanos 7:7 y 1 Juan 2:16, donde se presenta como la raíz de la que nace el pecado.

¿Qué significa concupiscencia en la Biblia?

La palabra castellana viene del latín concupiscentia (de concupiscere, «desear ardientemente»), el término que usó la Vulgata. En las biblias en español aparece allí donde el texto griego habla de un deseo que se ha desviado: el anhelo de lo ajeno, del placer prohibido o de cualquier cosa que ocupe el lugar de Dios.

Conviene notar que el deseo en sí no es malo. El mismo término griego se usa en sentido positivo: Jesús dice a sus discípulos «¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua!» (Lucas 22:15), y Pablo habla de su «deseo de partir y estar con Cristo» (Filipenses 1:23). Lo que convierte un deseo en concupiscencia es su objeto (algo que Dios prohíbe) y su desorden (un deseo que domina a la persona).

Santiago 1:14-15 describe el proceso paso a paso: el deseo atrae y seduce, «concibe», da a luz el pecado, y el pecado consumado produce muerte. Por eso la Escritura distingue entre la tentación que nace del deseo y el pecado cometido.

¿Es pecado la concupiscencia? Dos lecturas cristianas

La tradición católica (Concilio de Trento) enseña que la concupiscencia que permanece en el bautizado no es pecado en sí misma, sino una inclinación al pecado. Buena parte de la tradición protestante, apoyándose en Romanos 7:7 («No codiciarás»), la considera ya pecaminosa aunque no llegue a consumarse en actos. Ambas coinciden en lo esencial: es una fuerza real que el creyente debe resistir con la ayuda del Espíritu.

Origen de la palabra: hebreo y griego

  • Griego ἐπιθυμία (epithymía, Strong G1939): «deseo intenso, anhelo». Del verbo ἐπιθυμέω (epithyméō, G1937), «poner el ánimo sobre algo».
  • Hebreo חָמַד (jamad, Strong H2530): «codiciar, desear con avidez». Es el verbo del décimo mandamiento: «No codiciarás la casa de tu prójimo» (Éxodo 20:17), que Pablo cita en Romanos 7:7.

1 Juan 2:16 resume sus tres formas clásicas: «los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida».

Versículos clave sobre la concupiscencia

A continuación, examinaremos los versículos más relevantes en la biblia que hablan sobre la concupiscencia y cómo estos nos pueden guiar en nuestro camino como seguidores de Cristo.

Romanos 7:7-8

7 ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Al contrario, yo no hubiera conocido el pecado sino por medio de la ley; porque tampoco habría conocido la concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciarás.

Explicación: El apóstol Pablo está respondiendo a la acusación de que la ley de Dios es pecado. Él argumenta que la ley es, en realidad, lo que nos muestra lo que es el pecado. Si no fuera por la ley, no sabríamos qué es pecado. La ley nos muestra lo que es pecado, incluyendo la concupiscencia.

Reflexión: La ley de Dios es una guía para nosotros, que nos muestra lo que es pecado y lo que no lo es. Nos da un estándar para medir nuestra vida y comportamiento. Sin ella, no sabríamos cuáles son nuestras fallas y errores.

Santiago 1:14-15

Santiago 1:14-15 dice: «Pero cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Luego, la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, después que es cumplido, engendra la muerte.»

Explicación: En estos versículos, Santiago habla de cómo la concupiscencia es la raíz del pecado y, a su vez, el pecado engendra la muerte. Él dice que cada uno es tentado por sus propias deseos carnales y que estos deseos los llevan a pecar.

Reflexión: Estos versículos nos recuerdan la importancia de resistir las tentaciones y controlar nuestros deseos carnales, ya que pueden llevarnos al pecado y alejarnos de Dios. Debemos buscar siempre la guía y fortaleza de Dios para superar las tentaciones y vivir una vida de virtud y santidad.

1 Juan 2:16

Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no provienen del Padre, sino del mundo.

Explicación: Este versículo nos habla sobre los tres aspectos que representan todo lo que hay en el mundo: los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida. Todos ellos no provienen de Dios, sino del mundo. La concupiscencia, es decir, los deseos egoístas y mundanos, son una manifestación de la influencia negativa que ejerce el mundo sobre nosotros.

Reflexión: Es importante reflexionar sobre la influencia que ejerce el mundo sobre nosotros. Muchas veces caemos en la tentación de seguir sus patrones y deseos, pero es necesario recordar que ellos no provienen de Dios y que, por lo tanto, no nos conducirán a un camino de felicidad y verdad. Es importante mantener una actitud de resistencia y de fidelidad a Dios y sus enseñanzas.

Colosenses 3:5

Mortificad, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra: inmoralidad, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;

Explicación: En este versículo, el apóstol Pablo está hablando a los creyentes en Colosas y les está instruyendo a «matar» o despojarse de sus deseos carnales y pecaminosos que están en contraposición a la santidad y la pureza que Dios requiere de ellos. Estos deseos incluyen inmoralidad, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que son considerados idolatría.

Reflexión: Este versículo es un llamado a vivir una vida santa y apartada del pecado. Debemos ser conscientes de los deseos carnales que pueden alejarnos de Dios y esforzarnos por superarlos y controlarlos en lugar de permitir que sean los dueños de nosotros.

Gálatas 5:16-17

Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos son opuestos el uno al otro, para que no hagáis lo que quisiereis.

Explicación: En estos versículos, Pablo instruye a los cristianos de Galacia sobre la importancia de caminar en el Espíritu de Dios y no en los deseos carnales. Además, explica que estos deseos son opuestos el uno al otro, lo que significa que no podemos seguir a ambos a la vez. Si caminamos en el Espíritu, no seguiremos los deseos carnales y viceversa.

Reflexión: Estos versículos nos muestran la lucha constante que hay dentro de nosotros entre los deseos carnales y el Espíritu de Dios. Es importante que tomemos conciencia de esta lucha y elegir conscientemente seguir al Espíritu y no a los deseos carnales. Si hacemos esto, tendremos una vida más plena y en armonía con la voluntad de Dios.

Consejos para combatir la concupiscencia

La lucha contra la concupiscencia es una de las mayores batallas que podemos enfrentar como seguidores de Dios. Aquí compartimos algunos consejos basados en la biblia para ayudarte a vencerla.

1. Mantente en comunión con Dios

La comunión con Dios es esencial para fortalecer tu fe y mantenerte fuerte ante la tentación. Busca tiempo diario para orar y leer la biblia. La escritura dice en Mateo 26:41 que «velad y orad, para que no entréis en tentación». Mantenerte en comunión con Dios te ayudará a resistir la concupiscencia.

2. Rodéate de amigos positivos

Los amigos y compañías que tenemos pueden tener un gran impacto en nuestra vida. Por eso, es importante rodearnos de personas que nos apoyen y nos ayuden a crecer espiritualmente. La escritura dice en Proverbios 13:20 que «el que anda con sabios, será sabio; mas el compañero de los insensatos, será quebrantado».

3. Busca ayuda si es necesario

Si la concupiscencia te está afectando de manera significativa, no dudes en buscar ayuda. Habla con un líder espiritual, un consejero o un amigo de confianza. No te sientas avergonzado o solo, hay muchas personas que están luchando con problemas similares. La escritura dice en Santiago 5:16 que «confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados».

4. Mantente ocupado en actividades positivas

Mantenerte ocupado en actividades positivas puede ayudarte a desviar la atención de la tentación. Practica deportes, haz voluntariado o encuentra un pasatiempo que disfrutes. La escritura dice en 1 Corintios 10:13 que «no os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar».

5. Cultiva la autodisciplina

La autodisciplina es crucial para superar la concupiscencia. En 2 Timoteo 1:7, se dice: «Porque no nos dio Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio». Al cultivar la autodisciplina, podemos controlar nuestros pensamientos y acciones, y resistir las tentaciones de la concupiscencia.

6. Busca constantemente el perdón de Dios

Aunque seamos cristianos, aún somos humanos y es posible que caigamos en la concupiscencia. Sin embargo, en 1 Juan 1:9 se dice: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad». Buscar constantemente el perdón de Dios y confesar nuestros pecados es un paso esencial para vencer la concupiscencia y mantener nuestra relación con Dios fuerte y saludable.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre concupiscencia y lujuria?

La concupiscencia es más amplia: abarca cualquier deseo desordenado (de dinero, poder, placer o prestigio). La lujuria es una de sus formas: el deseo sexual desordenado.

¿Qué es la concupiscencia de los ojos?

Es la expresión de 1 Juan 2:16 («los deseos de los ojos») para el deseo que nace de lo que se ve: la codicia de bienes, apariencias o personas. El ejemplo bíblico clásico es David al ver a Betsabé (2 Samuel 11:2).

¿Cómo se vence la concupiscencia según la Biblia?

El Nuevo Testamento no propone solo fuerza de voluntad, sino una nueva dirección de vida: «Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne» (Gálatas 5:16); «vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne» (Romanos 13:14). Dios, además, promete una salida en toda tentación (1 Corintios 10:13).

Resumen

  • Concupiscencia = deseo desordenado hacia lo que Dios prohíbe (griego epithymía).
  • El deseo en sí no es malo; lo es cuando su objeto es ilícito o domina a la persona.
  • Según Santiago 1:14-15, el deseo concibe el pecado, y el pecado consumado lleva a la muerte.
  • Se vence andando en el Espíritu, cuyo fruto incluye la templanza (Gálatas 5:22-23).

Sigue estudiando

Fuentes: las citas bíblicas proceden de versiones en español de uso común, principalmente la Reina-Valera 1960. Los términos hebreos y griegos siguen la numeración de la Concordancia Strong.

1 comentario en «Concupiscencia: significado bíblico, origen y versículos»

  1. Gracias, por una vez más aclararnos las dudas con respecto al pecado de la concupiscencia. Muy bien explicado. Que el Señor los siga usando grandemente para so obra.

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